12/08/2009
Pruebas sobre violación de derechos humanos
En respuesta al señalamiento del presidente Felipe Calderón, quien reto a probar que no hay violaciones a los derechos humanos, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes, afirmó que el organismo a su cargo tiene las pruebas en las 32 recomendaciones emitidas contra el Ejército mexicano.
Ciudad de México.- En respuesta al señalamiento del presidente Felipe Calderón, quien reto a probar que no hay violaciones a los derechos humanos, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, José Luis Soberanes, afirmó que el organismo a su cargo tiene las pruebas en las 32 recomendaciones emitidas contra el Ejército mexicano.
Los casos se tienen acreditados. "Ahí están los expedientes, quien los quiera ver que los vea y ahí están las recomendaciones, las pueden leer sin ningún problema", enfatizó en entrevista luego de presentar su informe "Un decenio de construcción y resultados 1999-2009".
Adelantó que la SNDH emitirá una nueva recomendación contra la Secretaría de la Defensa Nacional por el caso de cuatro periodistas que fueron torturados por elementos del Ejército en Ciudad Juárez hace casi un año. "Ahí no sólo se vulneró la dignidad de los periodistas, sino la libertad de expresión", recalcó.
En su informe, el ombudsman nacional pidió mesura al calificar la participación de las Fuerzas Armadas en operaciones de seguridad pública: "Bajo ningún fundamento ni razón puede calificarse que nuestros soldados sean genocidas o torturadores o que incumplan sistemáticamente con los derechos humanos".
Sin embargo, añadió, tampoco podemos obviar o desatender casos demostrados de faltas graves que ameritan sanción y una firme voluntad correctiva.
Por otra parte, cuestionado sobre el fallo que dio la víspera la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el fuero militar, el titular de la Comisión se limitó a señalar que esa discusión tiene que hacerse en el Congreso de la Unión. "Espero que abra el foro y tome decisiones".
Soberanes Fernández se dijo satisfecho con los resultados en 10 años frente a la CNDH. Pero agregó que aún es largo el camino de los derechos humanos, y en México son casi innumerables los rezagos y las tareas pendientes.
"La inseguridad pública originada por los desbordamientos del crimen organizado continúa siendo expresión de nuestras peores realidades. La participación del Ejército en tareas policiales -lo hemos dicho- es tan indispensable como delicada en sus implicaciones, por ello debe ser temporal".
Al hacer un llamado para no acostumbrarnos a que las medidas excepcionales se conviertan en normalidad, dijo que la lucha contra la inseguridad, la delincuencia organizada y el narcotráfico, flagelos de la sociedad mexicana contemporánea, exigen acciones claras y precisas, con la ley en la mano, de la misma forma que con la ley en la mano deben castigarse los excesos cuando los hay.
Precisó que debemos estar dispuestos como sociedad a erradicar por completo delitos y prácticas tan graves como la tortura, porque es la negación misma de la severidad de la ley y de la capacidad de la justicia y el derecho para contener aun las más extremas conductas antisociales.
"Las garantías individuales son una victoria del pueblo mexicano. Todos tenemos el compromiso de velar por su cumplimiento. Actuar con esa responsabilidad ha sido mi convicción y, al mismo tiempo, el mayor privilegio que he tenido como abogado, como persona y como servidor público".
Refirió que ante la CNDH se alzan nuevos retos, como el debate sobre el carácter de las Recomendaciones, para que quienes no las aceptan o incumplen sean llamados por los legisladores para explicar su proceder. Aseguró que ninguna de las Recomendaciones emitidas en diez años por la CNDH ha sido rebatida con mejores pruebas que las obtenidas por los visitadores y peritos de la institución.
"El carácter de las resoluciones del ombudsman es consustancial a su naturaleza no jurisdiccional. Una autoridad dispuesta a negar y a no enmendar errores difícilmente asumirá como válida la fuerza de convicción que contienen nuestras Recomendaciones, mismas que -para algunos críticos instalados en cualquiera de los extremos -serán excesivamente severas y hasta injustas, y a los otros les parecerán ligeras e insuficientes".
Dejó claro que sin la ley como guía y sin el respaldo institucional, la defensa y la promoción de los derechos humanos puede quedar reducida a la fragilidad de una buena intención personal.
"En una sociedad tan dinámica y compleja como la nuestra, el derecho es la mejor fórmula -y a veces la única- para entender y dirimir las controversias".
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