10/08/2010
Nota de El Mundo
Jóvenes cubanos participan de maratón de música electrónica
Hace una década Michel Matos marchó para organizar con sus amigos un baile en una playa al este de La Habana.
Este fin de semana, Matos hizo bailar sobre la arena a unos 14.000 jóvenes cubanos con su Rotilla Festival, un maratón de música electrónica y 'hip hop', considerado por muchos como un oasis de tolerancia en Cuba.
"Al principio hubo mucha hostilidad, porque la música electrónica en Cuba no era bien vista", explica Matos, de 30 años, el director ejecutivo del festival.
"Pero hubo un cambio de casi 180 grados. Nunca había pasado que las autoridades aceptaran que unos muchachos tan jóvenes organizaran un evento independiente. No sé si por una cuestión de presión, pero nos han tolerado", añadió.
Rotilla Festival son para muchos las 72 horas más esperadas del año. Algunos viajaron durante días desde la otra punta de Cuba para plantar su tienda de campaña en Playa Jibacoa, una pequeña bahía a 57 kilómetros de La Habana.
"Para los jóvenes aquí no hay muchos espacios donde divertirse y expresarse. Este es el único y hay que luchar por él", dice Reinier, un alfarero de 21 años, tumbado con sus amigos a la orilla del mar.
Aún bajo el insoportable sol del mediodía cubano, cientos de jóvenes bailaban con el torso desnudo al machacante 'beat' que DJ Tony Papá disparaba bajo de una sombrilla plantada arriba del escenario.
Rotilla Festival es la fiesta de las tribus urbanas poco visibles en Cuba, cuyo Gobierno comunista miró en el pasado lo diferente con desconfianza.
Hoy las autoridades apoyan el festival y reconocen que es una fuerte inyección para la deprimida economía local, con más de 130.000 dólares en ventas para el Estado.
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