
A lo largo de mi viaje en bicicleta por gran parte de Colombia puedo encontrar dos cosas comunes, ríos con un limitado flujo de agua y un extenso número de plantaciones de palma africana; esto no sería nada raro si desde hace un mes en gran parte del país no llueve en zonas donde precisamente hay plantaciones de palma africana.
Comencemos por decir algo sobre el tal fenómeno del Niño, de naturaleza marina y atmosférica se presenta con cierta regularidad en el océano pacifico donde sus aguas se calientan a diferencia del fenómeno de la Niña que es un enfriamiento de las aguas marinas, ‘el Niño’ reduce la cantidad de lluvias en regiones como la del Caribe y la Andina (donde hay una mayor presencia de tales cultivos), además ayuda a que la temperatura suba y acto seguido mayores son los casos de incendios forestales. A esto se añade la siembra destinada a la producción de agrocombustibles como la palma africana, varios son los estudios que han explorado los efectos ambientales (por no mencionar los sociales, económicos y políticos que se ven implícitos en tales efectos) que pueden tener.
Colombia es en estos momentos el primer productor de aceite de palma africana (véase el escándalo de Agro Ingreso Seguro donde se financió a los palmicultores) en Latinoamérica lo que a su vez es de los primeros en perder gran parte de su biodiversidad causando daños irreversibles a los recursos hídricos locales y un cambio en la composición de los suelos donde a largo plazo se verán inútiles para otro tipo de cultivos y por ende sean vendidas para uso de ganadería que también deteriora aun más lo que queda de la tierra. Quisiera añadir que las industrias agrícolas son los primeros consumidores de agua y por ello uno de los mayores responsables de la degradación de este recurso que por estas fechas se ve escaso.
Nótese que todas estas ideas nos hacen llegar a una conclusión, son muchos los problemas que se vienen por el cambio climático y por la mano del hombre se intensificará el deterioro de lo que queda de biodiversidad; Colombia ahora afronta la posibilidad de un racionamiento de energía ya que el caudal del río Magdalena ha bajado a niveles históricos.
En la próxima nota: las consecuencias sociales, económicas y políticas del cultivo de la palma africana. De postre diré que el presidente de Colombia es socio sino dueño de varias empresas dedicadas al cultivo de palma africana.